- ¿Qué has podido encontrar en mí esta tarde ?- añadió - Sólo lamento lo imposible de haber sido para tí lo que tú has sido para mí.- Has sido la única - respondió él, gravemente - Siempre sois la única. Ninguna mujer es igual.
Ella dudaba. triste, reprochándose su insignificancia.
- No al final -insistió él- , sino antes, en los ojos. Cuando uno ya posee la mirada femenina, mientras la trémula mano todavía se resiste. Cuando aún las palabras en la boca dicen no, pero los labios y los ojos ya se han rendido. Los ojos deslumbrados y asustados, maravillados y confusos, que ven llegar al hombre como una marea inmensa. Con tal que él sepa llegar siempre por primera vez y no deje nunca de convertir en amante a la más ocasional de las parejas. Sí, siempre la mujer es única cuando ve llegar lo que para ella eclipsa el mundo entero, porque es su mundo; siempre el amor bien hecho es el descubrimiento del amor.






